La pregunta aparece con frecuencia: ¿una sesión por videollamada puede ayudar a trabajar algo importante o la pantalla se interpone demasiado? La respuesta más honesta es que, para muchas personas y en varios contextos estudiados, la psicoterapia por video puede ser una alternativa efectiva; eso no significa que sea idéntica ni la mejor opción para todo el mundo.
Qué ha encontrado la investigación
Un meta-análisis publicado en 2022 sobre psicoterapia por video para depresión encontró resultados aproximadamente comparables con los de la terapia presencial en la reducción de síntomas, y no observó una diferencia significativa en el abandono de los tratamientos. Otra revisión, publicada en 2023, reunió 32 estudios y 3,592 participantes en 11 condiciones de salud mental: al combinar los diagnósticos, no encontró una diferencia significativa en la mejoría de síntomas entre telepsiquiatría y atención presencial, aunque algunos resultados variaron según el diagnóstico. Puedes consultar los artículos: meta-análisis de Giovanetti y colegas sobre depresión y revisión de Hagi y colegas sobre telepsiquiatría.
Estos hallazgos son alentadores, pero describen grupos y tratamientos concretos. No permiten asegurar que cualquier servicio remoto funcione igual, ni prometen un resultado individual. Además, la evidencia citada se refiere a atención profesional sincrónica por video; no debe confundirse automáticamente con mensajes de texto, aplicaciones de autoayuda o chatbots.
Lo que la videollamada puede hacer más accesible
Para algunas personas, conectarse desde casa evita traslados o facilita mantener una cita cuando viven lejos del consultorio. También permite conversar desde un lugar familiar, siempre que haya privacidad y una conexión suficiente. Son ventajas prácticas que pueden quitar obstáculos; por sí solas no garantizan el avance terapéutico.
En sesión, seguimos necesitando tiempo para escucharnos, construir confianza y entender qué te trae. La pantalla cambia algunas señales del encuentro y, a veces, la conexión técnica interrumpe el ritmo. Si algo de eso te incomoda, vale la pena nombrarlo: el formato también puede conversarse y ajustarse.
¿Cómo saber si este formato te conviene?
Podemos revisar qué necesitas, si cuentas con un espacio privado y cómo te sientes hablando por video. La primera conversación puede servir para aclarar dudas, conocer el encuadre y valorar si esta modalidad resulta adecuada para tu situación. Si no lo es, pensar alternativas también forma parte del cuidado.
No tienes que llegar con una decisión tomada ni saber exactamente qué decir. Si te gustaría explorar el acompañamiento en línea, puedes escribirme por WhatsApp para hacer una pregunta inicial.
Este artículo ofrece información general y no sustituye una evaluación profesional. La evidencia citada compara tratamientos en grupos de estudio; no permite predecir el resultado de una persona en particular.
Fuentes consultadas
- Giovanetti, A. K. y colegas (2022). Teletherapy Versus In-Person Psychotherapy for Depression: A Meta-Analysis of Randomized Controlled Trials.
- Hagi, K. y colegas (2023). Telepsychiatry versus face-to-face treatment: systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials.



