Pensar en la primera sesión puede traer una pregunta sencilla y enorme a la vez: “¿Qué voy a decir?”. No necesitas llegar con una explicación completa, una lista de metas o una historia perfectamente ordenada. Podemos empezar desde donde estás.
No necesitas llevar un discurso
Quizá sabes exactamente qué te gustaría hablar; quizá solo notas que algo no se siente bien. Ambas formas de llegar son válidas. Puedes contar una situación reciente, una emoción que vuelve o la pregunta que te llevó a considerar terapia. Incluso decir “no sé por dónde empezar” puede ser el comienzo de la conversación.
Tampoco tienes que compartir todo de inmediato. Algunas experiencias necesitan confianza y tiempo para encontrar palabras. Tú puedes decidir qué te resulta posible contar en el primer encuentro.
¿Qué podemos conversar?
La primera sesión suele servir para conocernos y entender qué te gustaría trabajar. Podemos hablar de lo que te trae, cuándo comenzaste a notarlo, cómo influye en tu vida y qué esperas de un espacio terapéutico. También podemos explorar tus dudas sobre el enfoque y la modalidad.
No es un examen y no hay respuestas correctas. Las preguntas ayudan a comprender tu situación; si una pregunta no te queda clara o prefieres retomarla más adelante, puedes decirlo. Con el tiempo podemos formular objetivos y revisarlos en conjunto.
Preguntas que puedes hacer
Puedes preguntar cómo se organiza el proceso, qué enfoque orienta las sesiones, cómo se acuerdan las citas y qué hacer si algo te incomoda. También es válido preguntar cómo se protege la privacidad en las sesiones en línea o qué opciones existen si la videollamada no te resulta adecuada.
La Asociación Estadounidense de Psicología ofrece una introducción a la psicoterapia y sus enfoques; el Instituto Nacional de Salud Mental explica distintas formas de psicoterapia. Son recursos generales en inglés. En nuestra conversación podemos aclarar cómo se relacionan con el espacio que propongo.
Si la cita es en línea
Las sesiones son por videollamada. Para conectarte necesitas un dispositivo con cámara, acceso a internet y un lugar suficientemente privado para hablar. Si hay una interrupción técnica o te preocupa la privacidad, podemos conversar sobre alternativas prácticas.
No necesitas un espacio perfecto. Lo importante es tener la mayor comodidad y privacidad posibles en ese momento. Antes de agendar también puedes escribirme para aclarar dudas sobre el formato.
Un comienzo a tu ritmo
Después del primer encuentro puedes tomarte un momento para pensar cómo te sentiste y qué preguntas siguen abiertas. La decisión de continuar se conversa con claridad; no necesitas comprometerte con una respuesta antes de conocernos.
Si estás considerando iniciar, puedes escribirme para solicitar información o leer por qué la escucha y la colaboración importan en terapia. Un mensaje breve es suficiente para empezar a conversar.
Fuentes consultadas · en inglés
- American Psychological Association: Understanding psychotherapy.
- National Institute of Mental Health: Psychotherapies.
Este artículo brinda orientación general y no sustituye una evaluación profesional. Los detalles de una primera sesión pueden variar según las necesidades de cada proceso.
← Volver a las lecturas del blog


